Gestión de la información

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En el diseño y desarrollo de nuestra Red personal de aprendizaje es esencial conocer aquellas herramientas que nos pueden ayudar y facilitar el flujo de la información con los demás.  Asimismo es primordial manejarse con métodos apropiados de búsqueda y gestión de la información.

Para realizar una óptima gestión de la información y el conocimiento en la red, tanto en relación con los contenidos como con los canales, y debido esto a la gran cantidad y diversidad de información, es necesario tener en cuenta el factor del filtrado.

El exceso de información o “sobrecarga informativa” (information overload), fenómeno este también conocido por la otra cara como infoxicación, es ya una realidad de la que hablan muchos expertos y para la que también proponen remedio o cura apropiados.

Juan Sobejano, en un artículo sobre “La información en la era de la complejidad y la abundancia”, y sirviéndose de la disciplina económica (así cita el libro Economías de Signos y Espacio, de  Scott Lash y John Urry),  se decanta por la solución de “acumulación reflexiva”. Este modelo sería la solución para él, ya que se desarrolla en un entorno complejo y abundante en cuanto a fuentes, conexiones y redes. Las conclusiones a que llega este autor son, a mi juicio, bastante realistas:

1.-Es imposible captar y conocer todas las fuentes relevantes.

2.-Es imposible gestionar adecuadamente todas las fuentes relevantes conocidas.

3.-La gestión de fuentes relevantes conocidas y gestionadas implica pérdida de información.

4.-La información ha de ser interpretada para llegar al conocimiento.

5.-El conocimiento es subjetivo.

6.-Cualquier proyecto en el que el conocimiento tenga una función principal es revisable de manera permanente.

7.-Revisable no quiere decir necesariamente mejorable, sino visto desde otro foco.

Ignasi Alcalde, en cambio, en el artículo “Información y abundancia cognitiva”, propone las siguientes pautas de higiene informacional,  en caso de la que él define ingesta de información:

  1. Recogemos más información de la necesaria para apoyar la competencia de nuestras razones para tomar decisiones.
  2. Recibimos una gran cantidad de información que no hemos solicitado ni nos es útil.
  3. Buscamos más información de la necesaria para tratar de comprobar que la que se tiene es la correcta.
  4. Necesitamos demostrar nuestra justificación de decisiones.
  5. Recogemos información por si pudiera ser útil en un futuro.
  6. Vamos a lo seguro y tratamos de obtener toda la información posible sobre un tema.
  7. Nos gusta utilizar la información como moneda de cambio para no quedarnos atrás respecto a nuestros colegas.

Aunque también como dice Clay Shirky,  no se trata de un problema de exceso de información, sino realmente de un problema de ausencia de filtros.

A la hora de gestionar la abundancia, tenemos que ser conscientes de que no podemos hacernos eco debidamente de toda la información relevante. Estoy convencido de que tampoco lo tenemos que conocer todo.  Al respecto me ha gustado la posición que sobre este mismo tema defiende nuestro compañero Fernando Checa en su artículo. Siempre podemos desconectarnos de la red y ahí acaba todo…

Y yo creo que son estos principios los que debemos inculcar a nuestros alumnos,  haciendo una presentación graduada de todos los conocimientos. Sobre todo, nosotros podemos entablar las bases a partir de las cuales ellos mismos vayan construyendo su Red personal de aprendizaje: hablarles de las ventajas de los operadores para refinar las búsquedas a través de los buscadores más eficaces, presentarles la utilidad de las listas en Twitter, cómo nos pueden facilitar el trabajo los canales RSS, organizar la información con los marcadores sociales…

Son muchas las herramientas a nuestro alcance para desarrollarlas dentro del aula. Para gestionar la información con los alumnos y como plataforma de trabajo, podemos servirnos de las diversas aplicaciones que nos ofrece Google: el calendario para fijar las citas y los plazos de un proyecto, Google + para organizar la comunicación entre todos los miembros de un grupo de trabajo, la elaboración de documentos mediante archivos compartidos, preparar las presentaciones con los resultados del trabajo…

Pinterest es otra herramienta que se presta a un uso social y para trabajar con proyectos educativos dentro del aula.  Aunque como sabemos Pinterest es una red social basada en imágenes, también puede funcionar como marcador social yendo más allá del mero etiquetado y clasificación de las imágenes. En los tableros podemos colocar pins con enlaces a documentos u otras páginas Webs o blogs, archivos de vídeo o de cualquier otro contenido multimedia.  Es pues factible para su utilización con proyectos del aula. Y además es de fácil manejo, mediante una extensión que instalamos en nuestro navegador (Pin my screen) o con Pinstamatic, una sencilla website que nos permite diferentes opciones de pineado de la información con Pinterest.

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